lunes, 29 de septiembre de 2008

Nada más


No hay nada más dulce que el roce de dos dedos que, temerosos y tímidos aún, comienzan la loca aventura de conocerse un poco mejor para, así, hacer temblar todas las venas de un cuerpo. Nada más entrañable que la mirada de un adolescente que, por un momento, puede sentirse príncipe o princesa y cabalgar en el tiempo de un segundo durante horas, y perderse en la ternura de unos ojos miopes y oscuros, y creer en historias de amor infinitas. Nada más excitante que aquella caricia que, vergonzosa, se adentra bajo la ropa y descubre el calor de una espalda caliente que nunca había tocado, pero que soñó anteayer y no imaginaba tan suave y delicada. Nada más deseado que el fugaz primer beso de los labios que un día te han de decir sin palabras 'te quiero'.

No hay nada más inspirador que una noche sin ti, que un alegre día de verano contigo. Ni nada más bonito que el recuerdo que cada día dejas, la huella que a cada momento querría poder volver a pisar.


PD. ¿qué pides tú?

jueves, 25 de septiembre de 2008

Una y otra vez...



Poco...
me parece poco
tenerme que aprender que siempre estás.
Loco...
me volvería loco
cada vez que llego y tu no estás.

Una y otra vez sería capaz
de contemplar cada lunar que adorna en ti
cada despertar.
Una y otra vez sería capaz
de dibujar y salpicar con un pincel
el mar de tu mirar.

Una y otra vez...

Otra...
te contaría otra
si por cada mentira me amaras más.
Llanto...
te quitaría el llanto
debajo del paraguas del verbo amar.

Una y otra vez sería capaz
de contemplar cada lunar que adorna en ti
cada despertar.
Una y otra vez sería capaz
de dibujar y salpicar con un pincel
el mar de tu mirar.

Una y otra vez...

Si son los celos los que amo y maldigo
que me den un castigo,
que me quemen con hielo,
que me roben las letras pa' decirte te quiero...

Pero si te quiero
que me adornen con besos,
que me leas un verso,
que me rías las gracias,
que me digas te quiero...
que no sea un mal sueño.

Poco...
me parece poco
tenerme que aprender que siempre estás...

lunes, 22 de septiembre de 2008

Still dreaming


Anoche se me mezcló en sueños el calor de tu espalda, el color de la oscuridad y el olor de tu respiración pausada. De tu aliento más profundo. Sé que sabía a ti, como todas las cosas que empiezan con tu nombre. Y, en tu nombre, sé que inventé un suspiro. Y creo que en algún momento puede que te susurrara algo al oído, entre vuelta y vuelta del colchón al techo y del techo a ti. A tu cielo. Puede que sí, que los días se me vuelvan grises casualmente cuando no estás y te echo de menos. Llueve. Lo sé porque te miro por la ventana, aunque no estés ahí. Y me mojo. Y de repente caigo en que ese susurro llevaba encerrado un siempre, dentro de un nunca, detrás de cada letra que no oí. Y le echo la culpa al sueño. Y me río. Te pinto azul. Nos mezclo cada noche que te escribo.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Still bleeding


Sólo quiero morirme si me dejan elegir entre el infierno de tu piel y el cielo de tu boca. Sólo si soy infinitamente eterna y, inmortal, puedo morirme todas las veces contigo. Si puedes matarme de risa. Si puedo caer lentamente en tu pecho como una hoja otoñal ante el frío de un adelantado invierno. Si puedo desangrarme con cada roce de tu cuerpo. Sólo si morir no es un final, sino otro bonito comienzo. Déjame morir contigo un poquito cada día. Y cada noche. Y en cada verso.

sábado, 20 de septiembre de 2008

No creo



Ay, yo quiero ser tu firmamento,
de tu boca una canción,
de tus alas siempre ser el viento,

tu terrón de sal, un rayo de sol,
que a donde digas que tú quieras que yo vaya, voy.
Que eres mi desliz, mi país feliz,
mi primavera, mi escalera al cielo, sí!
Por eso sigo aquí y camino contigo,
a ti nunca podría decirte que no...

jueves, 18 de septiembre de 2008

Still alive


Yo quiero más si con más no me quieres menos. Si con más no me da miedo llegar al final, caer por el abismo y no tener nunca más escaleras. Ni alas sin cera, sin sol que me derrita el alma. Yo quiero más siempre y siempre sueño de más, te lo juro, aunque luego lo niegue. Más que negarlo lo escondo, más que esconderlo lo maquillo, más que más lo quiero todo. Todo, donde en ese todo sólo estás tú, pero todo tú, incluso el más recóndito de todos tus yoes. Y por más que me ría, en realidad es un escalofrío... sí, eso que me recorre si me miras. Si me rozas en un premeditado descuido. Si me dices algo que me hace sonrojar tímidamente y mirar al suelo. Porque a veces hasta yo me vuelvo tremendamente cursi y te pinto el cielo de color de rosa en un amanecer en la orilla. Y los pies mojados. Y sonrío. Y tarareo una canción romántica desde mi cama. Y me gustas un poquito más todavía. Lo sé... aún a veces puedo tener quince años para mal disimular que te espío de reojo, para rozarte sólo un poco, para sentirme tan viva.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Lento


Mirarte desde lejos,
no verte es la mejor manera de mirarte.

En el fondo de mí
todo se vuelve más claro,
en el fondo de ti
todo es libre y sencillo, enredado, dulce...
allí me he quedado.

Recordando puestas de sol,
trazos de sombras,
pinceladas de un ayer muy vivo.
Rojo, como la sangre.
Y me salta en las venas un asombro,
se zambulle en mí y explota.

Sé que nada es eterno.
Pero hoy sólo miro
y sólo miro hoy, quizá mañana.

Aún suena tu risa a mi izquierda.
A mi derecha una mano se desliza
y me roza el pelo, viento invisible.

Mirarte desde lejos,
tal vez quererte, también, desde lejos
para no acostumbrarme demasiado.

Mirarte desde lejos y soñar,
imaginarte siempre muy cerca.
Y a veces, también, amarte en un descuido.

Acariciarte de alguna manera diferente cada día
y mirarte en un suspiro, como un espejo de tú y yo,
y besarte en cada vértice del tiempo. Lento.