dimarts, 21 de maig de 2013

De (nuevas) luces (que parpadean)

Yo no sé cómo fue ni cuando. Yo no sé qué palabras. Yo no sé qué miradas. Yo no sé qué ha pasado. Yo no sé cuánta luz o cuántas luces. Yo no sé hasta dónde alcanzará para ver claro (y no me importa).

Un día una luz se enciende tenue sobre la escena de tu vida y tú no sabes que ha empezado el primer acto. Pero tienes que escribir el guión. Y yo no sé si hay telón, si nos están cegando.

Yo no sabía si necesitaba tiempo (para acostumbrarme a esta luz) o besos (para cerrar los ojos un rato). Esa luz que parpadeaba demasiado... y ni siquiera sabía si quería (podía) arreglarla. O apagarla. O alejarme. O taparla contigo o conmigo. Yo no sabía apenas si era luz o destello. O estrella.

Yo sólo sé que quiero transitivar tu verbo. Personalizarlo. Complementarlo con mi verbo. Porque están demasiado solos (lejos) en esta frase tan subordinada. Y que las nuevas luces siempre te (a)traen un nuevo camino.

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