dimarts, 5 de febrer de 2013

Eras todo lo que echo de menos


Tu pelo, tus manos, tu perilla, tu sonrisa, tus brazos, tus ojos, tus abrazos. Tu gesto de pensar. Tu risa, cuando se te veía un diente. Tus besos. Tus labios. Tu gesto nervioso, tocándote la frente, la cabeza. Poder calmarte con palabras suaves. Los besos en la mejilla. El poder reposar mi cabeza en tu pecho. Poder desahogarme. Poder indignarme, que me escucharas siempre. Tu dedo pulgar. Tu voz...

Eras el poder cogerte de la mano, como una niña pequeña que así se siente segura. Eras tozudo primero, pero reflexivo y cariñoso después. Eras muy cariñoso. Eras caminar despacio o reírnos muy fuerte, o saltar y bailar como locos, o la tranquilidad de estar contigo en la cama sin hacer nada, explicándote mis pensamientos. Eras mis pensamientos. Eras la primera persona a quien quería ver, oír, hablar, contarle las cosas. Eras mi preferido.

Eras poder sentirme bien contigo y conmigo misma. Eras mi razón cuando yo no lo era. Eras también mi locura. Eras mi ritmo, mi tiempo pausado, mi manera de seguir cuerda. Eras quien me mantenía ordenada y racional cuando todo se desmoronaba a mi alrededor. Eras a veces también mi tormenta, que siempre escampaba. Eras despertar y eras dormir y soñar. Eras mi calma. Eras mi equilibrio.


1 comentari:

Anònim ha dit...

Hola, acabo de descobrir el teu bloc a Yahoo, i trobar que és realment impressionant. Vaig a mirar cap a fora per Brussel · les. Agrairia si seguir escrivint sobre aquest tema en el futur. Molta gent es beneficiarà de la seva escriptura. ¡Salut!