dimecres, 19 de gener de 2011

Poema al blanco

Daría mi papel en blanco por escribir sobre las cosas que duelen
y clavar adjetivos de tinta china en tu nombre.
Obviar tu no mirada.
Arrebatarte de nuevo una de esas sonrisas que aún te hacen pequeña
y aún recuerdo como un verano ufano.
Un agosto severo.
Ese brillo en los ojos que no veo, que no muestras, que no levantas
y no enseñas porque no quieres ni quiero temblar.
Y una mano endeble.
Hablo de hoy, de ayer, de mañana y de las cosas que olvidan la verdad
porque el silencio araña y nos cubre de enero.
La habitación blanca.
Angustiarse en un espacio tan ancho y tan vacío, tan limpio, tan seguro
que me parece muy, muy lejos de todo lo que existe.
Mirarte en el espejo.
Menos mal que hemos dejado de vivir para que sobre el tiempo,
hoy he tenido demasiados segundos contigo, sin ti.
Los finales no engañan.

dimarts, 4 de gener de 2011

Feliz 2011

Siempre he añorado el rollo americano (creo) que se traen las películas de media tarde que ocurren en pequeñas ciudades más bien del interior. Esas en que siempre puedes llamar por teléfono tirada en la cama, enrollando y desenrollando una y otra vez el cable en forma de espiral. Esas en las que puedes llorar y soñar en la almohada. Esas en las que de repente te quitas la angustia saltando por la ventana y yendo al mismo lugar de siempre donde siempre, y por raro que parezca, hay alguien esperándote. Donde siempre te encuentras a tu mejor amig@ y nunca te pregunta qué te ha pasado.
En Barcelona esas cosas no existen, aunque exista el Illy, la uni o los DM de twitter.

Se me entierran cosas buenas y cosas malas bajo la capa de recuerdos. Tremendo. Me he dado cuenta que cada vez suelo remorverla menos. No sé si es bueno o es malo, pero para algo existe el presente. Y el futuro, como decía el señor Allen. Pero no tengo nada destacable. Así, a bote pronto, no he hecho mueca alguna. Debió ser un año cualquiera, lleno de maravillosos momentos. No me podré quejar, pues.
Se me ocurre “un cuarto de siglo” y eso ya me echa para atrás. Siempre he sido un poco reticente a dejar mi niñez, aunque nunca la haya tenido del todo. Pero ¿y qué? También se echa de menos lo que no se ha tenido … y a veces (de) más.

Hoy estoy melancólica, sí, pero dejar tantas cosas atrás lleva su tiempo. Y yo, en doce segundos, me metí de lleno en un nuevo mundo. Eso dicen. Yo creo que el mundo cambia sin ningún sonido, sin ningún tiempo, sin avisarnos primero. Yo creo que el mundo está ahí, y hace tiempo que no me atrevo a tocarlo. No sé de qué tengo miedo …


Deseo un Feliz 2011 :)