dimecres, 11 de juny de 2008

Como un niño jugando con Playmobils (y algo más...)


Lo mejor de imaginar es que no es verdad. Si fuera verdad me asustaría, gritaría, me llevaría las manos a la cabeza y me miraría en el espejo, con los ojos muy grandes, como diciendo “¿cómo he podido...?” y casi pidiéndome perdón. Y no sé si te pediría perdón (ni si debería) pero imaginar lo arregla todo. Y pagas caro este seguro a todo riesgo, sin factura, poniéndote en bandeja a tu cerebro y dejando de vivir, por un momento, sin ser verdad. Imaginando puedes ser tantas cosas que no importa quién no eres o qué no puedes... Eres como un niño jugando con Playmobils. Eres como un niño y de repente todo vale. Tú creas las normas y tú decides que no hay normas. Porque si no hay normas todo vale, y entonces es cuando más mola. Y todo se hace tan perverso y tan cuidado y tan estrecho y tan irresistible que imaginas que es verdad y se te cae un trocito de tí (y de mí) al suelo. En el suelo todo parece más profundo, quizá porque lo ves de más lejos. La perspectiva es vital en esta vida y en este mundo. Pero la tentación está ahí siempre y no se puede vivir luchando siempre contra ella. Algún día caes, y ese día... simplemente llega. Sin avisar, como la primavera. Y imaginas (que llega). Y se te cae (algo líquido y salado) al suelo.


*

Si me miras, me conformo con eso. No pido más, aunque quiero. Si me miras, si me sonríes tal vez... si consigo sacar de esa boca (preciosa, profunda, disparada y disparatada) una larga carcajada, seré más feliz. Y reiré contigo. Sólo como tú sabes que yo sé hacer, riéndome toda, entera y libre, disimulando mi pasión por divertirte. Si me miras y ríes y te desmoronas y te abres, si te abres sin más, me muero de dolor, de ese del bueno. Del dolor que no duele porque es con gusto. Del dolor placentero más sádico y valiente. Si además me rozas, sin tocarme siquiera, tiemblo yo y tiembla toda la tierra. Y el agua me moja como en este final de primavera. Si acaso me rozas... no podré aguantar un escalofrío. De esos que no sabes si van a llegar nunca a la nuca. Pero si encima, así por soñar, por ejemplo, te acercas... entonces me muero. Y el instante en que estés más cerca será como estar en coma, sin punto y seguido, quizás suspensivos, sin punto y aparte, con parte de culpa, en tu puerta y sin llaves. Y, sin ser muy atrevida, te besaría. Eso seguro.



2 comentaris:

danielillu ha dit...

El millor d'imaginar, d'aquesta gran i entretinguda mentida que ens fa ser feliços per un instant quan la vida no ens aprecia prou, és que dóna forces per continuar, fins i tot per perseguir aquests somnis, aquestes imaginacions, allò que realment t'agrada, allo que el teu "jo lliure", el "jo imaginari", ja sap que vol encara que només sigui per un moment.

Molt descriptiu, captant l'essència de la imaginació humana, personal, més íntima, els que ens fa diferents del que som a la vida real, però que alhora, ens hi defineix.

MrBlonde ha dit...

Imaginar, fomarse una imagen. Dar rienda suelta a aquello que más nos distingue del resto de animales. Ir más allá de lo que ya existe, creando una realidad que acaba siendo más real que lo que ven tus ojos. Porque en ese mundo nadie te oculta nada, no hay límites impuestos, todo sale de ti, que eres lo que mejor conoces, de ti, de lo único de lo que no puedes dudar.

En un mundo lleno de engaños, engañarse a uno mismo creyéndose lo que imagina puede ser la mayor verdad.