Siempre me reinvento. Siempre me supero. Siempre me levanto. Sé. Soy rápida. Reacciono. Reflexiono. Siempre vuelvo.
Y aún así, a veces sólo lo intento...
Siempre me reinvento. Siempre me supero. Siempre me levanto. Sé. Soy rápida. Reacciono. Reflexiono. Siempre vuelvo.
Y aún así, a veces sólo lo intento...
Yo lo que quiero gritarte es un beso. Aunque se me de fatal empezar por un abrazo que me quite los miedos. Te temo. Te amo. Te quiero gritar todo lo bonito que he callado. Tanto tiempo. Te quiero decir 'lo siento' porque me decepciona haberte decepcionado. Ojalá la oscuridad sólo sea para sentir el tacto. Tanto tiempo.
Yo lo que quiero es deshacerme de todos los nudos, desenredar tu esencia, destapar las ganas, abrir la boca. Acariciar tus párpados, tocar tu espalda, besar tu cuello. Yo sólo quiero que tus manos le hablen a mi cuerpo. Demostrarnos. Devolvernos la vida. Regalarnos la mirada. Ser profunda. Apoyar mi cabeza en tu pecho.
Yo lo que quiero gritarte es que aún estamos a tiempo.
Busco lo difícil. Me enamoro de lo difícil. Lo pienso, lo persigo, lo imagino. Consigo lo difícil. Lo abrazo y, por tan sólo unos segundos, soy feliz. Luego, me quejo de que es difícil. Me cuesta, me agota, me desgarra. Me duele lo difícil. Lo amo.
Soy incoherencia pura.
Yo soy muy de tropezar y caer en tus manos...
Yo soy muy de tropezar y caer en tus manos. Siempre la misma piedra. Yo soy de lento o loco. Sin pensármelo. Despacio. De espacios. Yo soy de enredarme porque existen las enredaderas. De mirarme los pies, de sentirme intimidada. Soy de intentar disimular la timidez y tú de intentar ruborizarme. Somos de juegos y de batallas. Yo soy de inspirar profundo, intentar oler los recuerdos y temblarme la vida cuando se me encalla. Yo soy de tocar para decir lo que no digo. Soy las noches oscuras y en silencio. Tu piel. Tu espalda. Yo soy el tacto, soy contacto, soy lo que te quito.