domingo, 29 de diciembre de 2013

Gatos en el tejado

Eres como un gato.
Tú también tienes siete vidas.
Tú también mantienes el equilibrio.
Tú también te molestas en volver.
En ir y venir aparentemente despreocupado. 

Te pareces a un gato.
Sobre todo en el pelo erizado.
En acercarte.
En camelarme.
En escabullirte de mí.

Andas ronroneando, pero sólo a veces.
Arañas, pero pocas veces.

Te pareces a un gato y, aunque caigas, siempre caerás de cuatro patas.
Seguirás caminando como si nada.

Nos encontraremos en el tejado.



lunes, 9 de diciembre de 2013

viernes, 1 de noviembre de 2013

La vida es chula

La vida es chula como:

quererte cada día
no parar para comer
porque tu sabor me alimenta.
Alimenta. Alimenta.

Abrazar los dedos de tus pies con los dedos de los míos.

Abrazar
los dedos de tus pies
con los dedos de los míos.

La vida es chula como quererte cada día, no parar para comer porque tu sabor me alimenta. Alimenta. Alimenta.


by @Desigual

jueves, 10 de octubre de 2013

ella (siempre) baila sola


Que los relojes no duermen y en mi mente sus agujas son espadas...

Y se me va de las manos mientras la vida sigue pasando.


martes, 8 de octubre de 2013

Frágil

El mar está muy, muy lejos. Tu fuerza me arranca del camino. Floto. Me engulle la corriente. Serpenteo. Respiro. Nado. Buceo. Vivir como un pez en tu agua es fácil. Casi me noto ya las escamas. Resplandecientes. Pero llega esa temporada, la de la sequía, y se me hace cuesta arriba. Casi no hay pendiente. Demasiados cantos rodados, demasiado sol, demasiada angustia. Sorteo lo difícil, sí, pero no puedo evitar a veces sentirme medio fuera de ese agua, aletear, boquear, intentar no ahogarme en el exterior. Calor seco. Qué lejos este mar, qué escasa esta agua. Qué cruel este río. Qué frágil esta piel ... y cuánto te echa de menos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Lo que gritan los labios

El paso del tiempo. Ese inexorable destino, camino. El paso del tiempo que nos moldea, nos cambia, nos crea, nos agrieta, nos revive, no nos pertenece. Ha pasado ya demasiado y poco tiempo, todo a la vez. Aún luce el sol, las hojas no se atreven a dejarse caer de su árbol. Demasiado y poco tiempo. Quizá insuficiente, quizá excesivo. Ya no recuerdo en qué tiempo nos perdimos, pero recuerdo muy claro el tiempo en que me perdí, en que estuve perdida. El tiempo no pasó. El tiempo no arregló mis pedazos. El tiempo era cada vez más hojas en el suelo. Más letras por los suelos. El tiempo es sólo melancolía y no la quiero. Olvidémonos del tiempo y fijémonos más en los espacios. En las distancias. En lo que gritan los labios. En lo que escuchan las paredes.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Desaliento

A veces no se me acaban de terminar bien los versos. Como la sierra que termina en un gran acantilado. Como el río que desemboca en otro río. Como la lágrima que nadie verá. Y es que nadie dijo que la poesía fuera fácil, aunque sí bella. Tiene esa obligación. Serlo. Incluso sería mucho mejor si rimara. Y la poesía, que tiene nombre de mujer, se siente tan azorada, tan cobarde si no la miman... Y no puede terminarse, aunque vaya a morir. Poesía terminal.