divendres, 1 de maig de 2009

Descongelando la nevera


Y sé que me quedaría, al menos, a ver el invierno pasar... pasar muy lejos de esta primavera que sólo está desierta sin ti, amor.


El verano vuelve a atropellar la primavera. Has cumplido tu cometido sin saberlo. Sin embargo, aún quiero tocar tus párpados cerrados, besar tu duda, mirarte desde abajo para verme pequeñita, esconder mi cabeza en tu pecho. Ya sabes... todas esas cosas dulces que tantas veces he ido repitiendo.

Comienzo a recuperarme del frío, a descongelarme yo entera, a derretirse mi primera capa de hielo. Mi primera y profunda capa de hielo... Por suerte, esta vez no ha calado hasta los huesos. Por suerte y por ti. Creo que estaré intacta de nuevo cuando la brisa del mar acaricie mi espalda y me llame a probar su sal. Cuando vuelvas a cogerme de la mano y me mires tan delicado... con ese miedo de romper el universo, de romperme en cada beso. Cuando me dé por fin por gritar lo que quiero y lanzarme, como me has visto hacer, con los ojos abiertos. Con la sonrisa en la cara.

Nada es tan frágil. Siguen rompiéndome tus olas, aunque con más espuma. El tiempo hace retroceder mi costa, erosionar mis rocas. A veces pienso que soy un gran y escarpado acantilado, y que necesito tu fuerza para seguir siendo vivo, al menos a los ojos de cualquiera. Para seguir siendo alto, tocando al cielo. Para seguir siendo azul en un reflejo de tu mar. Para encontrar un empuje que me lleve hacia algún sitio. A mi sitio.

¿Tú crees que todo cambia? Nunca quiero asomarme al horizonte, al infinito, porque quizá termine antes de que pueda creer que no termina, y si veo una sola línea sesgada... quizá me derrumbe encima de tu vaivén y deje de ser tan pausado. Tan arrítmico, a veces, que me hipnotiza. Pero también tan entrañable.

3 comentaris:

MrBlonde ha dit...

Amor surgido de la espuma de las olas del mar... No podía ser de otro modo, ya la mitología griega narra el nacimiento de Afrodita, diosa del amor, de la espuma del mar después de que Cronos, el tiempo, le cortara las partes nobles a Urano, el cielo.

En la Antigua Grecia hacían falta tiempo y afán sádico, hoy basta con que dos cuerpos, dos mentes, se encuentren en el momento adecuado con la arena, la brisa, y el rumor de las olas adecuado para que la espuma obre su milagro y se fundan en uno. En un uno tan bello que un trago de mar sabe dulce.

Entretanto, el resto de mortales seguimos mirando al cielo, esperando el momento en que sea a él y no a nosotros a quien el tiempo le toque los huevos.

Àfrika ha dit...

jajajaa... joder, te has lucido, pedazo de comentario!! Sigo pensando que deberías tener un blog... o al menos escribir de vez en cuando ;)

thanks! ^^

MrBlonde ha dit...

Tiene coña la cosa, pero es que cuando intento escribir algo así de cero no me sale nada, son las palabras de los demás las que inspiran mis palabras, por eso en lugar de tener blog propio me dedico a comentar en otros.