diumenge, 26 d’octubre de 2008

Creo


Creo que me gusta mirarte antes de cada beso para saber que eres tú, que me miras, que me tocas, que no es un sueño. Creo que, aún así, no he despertado de tu verano. Todavía añoro fotografiar las olas y sentarme en la orilla a tu lado a escuchar el mar. Repite tu nombre en cada vaivén del agua, por eso se me quedó grabado en la cabeza. Creo que fue tan despacio que llegó muy adentro, pero ya no me asusta. Ni me preocupa, al menos por ahora.
Creo que también me gusta mirarte después de cada beso para ver que es real, terrenal, tangible. Nada alarmante, vamos, aunque a mí me parezca increíblemente fuera de lo común e imaginable. Antes escapaba a todo conocimiento y razón, ahora simplemente lo tomo como toma la arena la intensa lluvia del desierto. Con ganas, con impaciencia, sin preguntas.
Creo que me encanta abrazarme un buen rato a tu cuerpo y sentir así tu presencia, tu esencia, tu yo más profundo para poder luego llevármelo de recuerdo y seguir contigo el resto del día. Y para esconderme de todo y hacerme pequeña y desaparecer. Para acercarme a Java (o a cualquier playa lejana, sola y de bonitos amaneceres). Para fusionarme un poco, si me dejas. Porque con los ojos cerrados y en medio de la ciudad, aún se puede creer por un momento que no existe nada más. Pero sólo en tus brazos...
Sin embargo, por encima de todo, sé que creo en tu mirada. En la que se esconde detrás del cristal que te hace los ojos pequeños y divertidos. En la que puedo quedarme una eternidad y no cansarme nunca. Y en ella vivo. Y en ella, a veces, también me muero un poquito.

PD. Sólo creo en tu sonrisa azul y en tu mirada de cristal. Y en los besos que me das...

1 comentari:

danielillu ha dit...

El lento pasear de las olas por la orilla es algo mágico, místico, encantador. Te absorbe la mirada, la consciencia, la realidad y todo se centra en nada más que en el mar, y en la compañia, que está tan ensimismada como tu mirando el pedacito de agua que le sobra al mar y lo expulsa como olas en la orilla.


Y si, es él es real. Aunque se duerma alguna vez.

Preciosas letras escribes cada dia desde hace tiempo. Algo cambió en ti, y para bien ;)