divendres, 6 de novembre de 2009

Encuentros


Sigue siendo primavera cada vez que puedo respirar al lado de tu cuello. Con ese aliento pausado marcando un tiempo ralentizado, retando todos los sonidos. El silencio de la ternura que a veces susurra y me pone la carne de gallina… Ya sabes, ese sentir tan profundo. Recuerdo bien ese centímetro que marcó nuestras dudas y labró mi tierra. Tenía que morirme antes de sentir la esencia o la boca se dispararía hacia un lugar oscuro, como cuando te atreves a decir te quiero antes de tiempo. Siempre es pronto para tocar tu cuerpo. Pero descubrí que tú también besabas con carne trémula. Descubrí que podía respirar la ternura a tu lado, mucho antes de adentrarme en mi mirada, en tu mirada. Descubrí todo de nuevo, porque quise reinventar el tiempo, el cielo, la risa, los besos. Me sentía flotar sin ser consciente de mi lento ascenso, pese a mi caída. Pese a mis miedos. Una vez me pediste un beso. Todas las veces te doy yo toda mí misma, aunque luego me eche en falta. La misma falta que tú me haces. La que tú me hacías.

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