dimarts, 28 d’octubre de 2014

Enredaderas


Yo soy de admirar lo bello, de reír, de soñar, de disfrutar de las pequeñas cosas. Yo soy de acariciar la hierba húmeda, de escuchar el mar, de oler la lluvia, de arena caliente de la playa entre mis dedos. No puedo vivir sin sentir, ya lo he intentado. Ni sin el silencio. Y, aunque tú eres tanto ruido, también eres belleza. Eres acariciar tu piel, escuchar tu guitarra, sentir tu presencia... eres tus dedos entre mis dedos. Tan sencillo, tan simple. Tan poco poético. 

Lo cierto es que no puedo dejar de mirarte.

Tú no eres poesía, eres el libro que podría escribir. Eres de historias entrelazadas, de escenas moviéndose aprisa ante mis ojos. Eres prosa poética. Eres adjetivar todos los verbos, rimar de vez en cuando. Graduar los sonidos. Eres una película documental con algunas escenas cotidianas y fotografía de paisajes. 

De lejos. De dudas. De lo sientos. De silencios. 

De todo un poco se nos ha ido llenando este tiempo y un día descubres que te ha crecido una enredadera en la vida. Y que lleva tu nombre.